(...) "A menos que tengamos autoaceptación y amor propio, no podemos tolerar que nos "conozcan", porque sin esos sentimientos no podemos creer que somos dignas de ser amadas tal como somos. En cambio, tratamos de ganar amor dándolo a otra persona, siendo maternales y pacientes, sufriendo y sacrificándonos, proporcionando una vida sexual excitante o cocinando maravillas, o lo que sea.
Una vez que la autoaceptación y el amor propio empiezan a desarrollarse y arraigarse, entonces estamos listas para practicar conscientemente el solo hecho de ser nosotras mismas sin tratar de complacer, sin actuar de maneras calculadas para ganar la aprobación y el amor de otros. Pero el hecho de eliminar la actuación, si bien es un alivio, también puede asustarnos. Cuando nos mostramos como somos en lugar de actuar, nos invade una sensación de torpeza y vulnerabilidad. (...) Al principio, el hecho de dejar de actuar nos hace sentir heladas. Cuando ya no estamos dispuestas a hacer las maniobras calculadas para producir un efecto determinado, hay un período de tiempo durante el cual sufrimos por no saber qué hacer hasta que nuestros impulsos genuinos de amar tengan oportunidad de hacerse oír y sentir para afirmarse.
Renunciar a las viejas estratagemas no significa que nunca nos acerquemos, nunca amemos, nunca atendamos, nunca ayudemos, nunca tranquilicemos ni estimulemos ni seduzcamos a nuestra pareja. Pero con la recuperación, nos relacionamos con otra persona como expresión de nuestra propia esencia, no porque tratemos de obtener una respuesta determianda o de crear un efecto o de producir una modificación en él. En cambio, lo que tenemos para ofrecer es lo que somos de verdad cuando no nos escondemos ni calculamos, cuando estamos sin disfraz y sin maquillaje.
Primero debemos vencer nuestro miedo a sentirnos rechazadas si permitimos que alguien nos vea de verdad, nos conozca de verdad. Luego debemos aprender a no sentir pánico cuando todas las fronteras emocionales ya no estén en su lugar, rodeándonos y protegiéndonos. En el áerea sexual , esta nueva calidad de relación no sólo requiere que estemos desnudas y vulnerables físicamente, sino también emocional y espiritualmente desnudas y vulnerables.
¿Qué hace que el riesgo valga la pena? Sólo cuando nos revelamos de verdad podemos ser amadas de verdad. Cuando nos relacionamos tal como somos, a partir de nuestra esencia, entonces si nos aman, aman nuestra esencia. Nada es más valorable en un nivel personal y más liberador en una relación. Sin embargo, cabe destacar que esta clase de comportamiento de nuestra parte sólo es posible en un clima libre de miedo, de modo que no sólo debemos vencer nuestros propios miedos a ser genuinas sino también evitar a las personas cuyas actitudes y conductas para con nosotras nos produzcan miedo. (...)
Lo que sucede a menudo con la recuperación es que, a medida que cambian nuestros patrones de relación, también cambian nuestros círculos de amistades y nuestras relaciones íntimas. (...)
En resumen, la recuperación le cambiará la vida en más formas de las que yo pueda predecir en estas páginas, y a veces eso le resultará incómodo. No deje que eso la detenga. El miedo a cambiar, a renunciar a lo que siempre hemos conocido, hecho y sido, es lo que previene nuestra metamorfosis hacia un yo más sano, más elevado y de un amor más genuino.
No es dolor lo que nos retiene. Ya estamos soportando niveles alarmantes de dolor sin perspectivas de alivio a menos que cambiemos. Lo que nos retiene es el miedo, el miedo a lo desconocido."
Estracto del libro "Las mujeres que aman demasiado."
miércoles, 11 de abril de 2012
lunes, 2 de abril de 2012
Dulce Espera
Llega un momento en la vida en que debemos bajar un cambio y reflexionar. Dicen que no es bueno mirar atrás, pero una vez cada tanto es útil hacerlo, para tener un balance de los cambios.
Reflexiono sobre mi vida y sobre lo poco que sé de vidas ajenas, de personas que me rodean. La conclusión es que llevamos décadas esperando.
Cuando somos chicos esperamos que llegue nuestro cumpleaños. Esperamos que llegue Pascuas. Esperamos que lleguen Papá Noel, los Reyes Magos y el Ratón Perez. Esperamos con ansias los regalos, los juguetes, para que se nos rompan o nos aburran a los 15 minutos de recibirlos. Esperamos.
Pasan los años y esperamos dejar la primaria. Queremos ese uniforme de los chicos grandes para convertirnos en uno de ellos. Esperamos ser grandes pero no esperamos las responsabilidades.
Ya somos "chicos grandes" y en la secundaria esperamos el amor. Lucimos con orgullo ese uniforme horrible que nos queda pésimo, mientras esperamos llamar la atención de Cupido y sus flechitas. Cuando finalmente aparece ese sentimiento muy parecido al amor esperamos que no termine. Esperamos que no cambie nunca, aunque sí esperamos que muchas personas lo hagan.
Esperamos que por algún milagro nos aborde la voluntad de empezar la dieta el lunes, de inscribirnos en ese curso o carrera que nos da miedo, de tomar esas clases de baile que no tomamos porque pasaríamos vergüenza con los dos pies izquierdos que tenemos. Esperamos la independencia pero queremos una mamá portátil que nos salve la vida.
Esperamos y esperamos.
Quisiéramos no esperar más, pero no lo logramos. Esperamos ese trabajo que no nos deje tan terriblemente justos a fin de mes. Rogamos aprobar esa materia y abrazar a ese profesor hijo de puta que te hizo la vida imposible, pero que prácticamente te donó el 4 (cuatro) para no verte nunca más. Estamos pendientes de ese llamado que no vamos a recibir. Esperamos ver otra vez la sonrisa de esa persona que no nos va a volver a llamar.
Seguimos esperando el amor, constantemente. Esperamos que "esta vez sea diferente", que sea la persona indicada, que la amistad y el amor duren para siempre.
Entre tanta espera vamos conociendo gente nueva, viviendo experiencias cada vez más profundas y aprendiendo que todo lo que esperamos que cambie depende de nosotros. Depende simplemente de estudiar más, de trabajar más duro, de perder la vergüenza, de confiar en uno mismo y de amarse a uno mismo. Depende de lo que damos, y no de todo lo que recibimos o esperamos recibir.
Cuando llegamos a esta conclusión decidimos no esperar más. Decidimos tomar las riendas de nuestra vida y hacer toooooodo eso que por tantos años esperamos. Casi casi terminamos la facultad, tenemos un trabajo estable, comenzamos esas clases de baile y encima no nos va tan mal como creíamos. Programamos un viaje laaaargo y lejos para conocernos mejor internamente y a la vez, desapegarnos de todo lo que conocemos.
Pero además, encontramos lo más parecido a "la persona ideal" que pudiéramos imaginar. Esa persona que nos llena y complementa por todos lados, que nos hace un mejor ser humano.
Cuando parecía que todo iba viento en popa volvemos a esperar. Esperamos que la distancia durante nuestro viaje no arruine ese vínculo tan preciado; esperamos que estemos tomando la decisión correcta; esperamos que al regresar todo sea igual que antes aunque sabemos que no va a ser así, porque también esperamos cambiar nuestra vida durante el tiempo que estemos lejos.
Nos pasamos la vida esperando muchas cosas. Cosas y situaciones que probablemente no sucedan mientras las esperamos, sino que suceden (en algunos casos) cuando menos lo imaginamos.
Entre tanto que esperamos se nos fue la infancia, se nos fue la adolescencia, se nos fue la juventud y cuando volvemos a mirar atrás esperamos poder retroceder el tiempo y no haber esperado tanto, y simplemente haber disfrutado más.
Reflexiono sobre mi vida y sobre lo poco que sé de vidas ajenas, de personas que me rodean. La conclusión es que llevamos décadas esperando.
Cuando somos chicos esperamos que llegue nuestro cumpleaños. Esperamos que llegue Pascuas. Esperamos que lleguen Papá Noel, los Reyes Magos y el Ratón Perez. Esperamos con ansias los regalos, los juguetes, para que se nos rompan o nos aburran a los 15 minutos de recibirlos. Esperamos.
Pasan los años y esperamos dejar la primaria. Queremos ese uniforme de los chicos grandes para convertirnos en uno de ellos. Esperamos ser grandes pero no esperamos las responsabilidades.
Ya somos "chicos grandes" y en la secundaria esperamos el amor. Lucimos con orgullo ese uniforme horrible que nos queda pésimo, mientras esperamos llamar la atención de Cupido y sus flechitas. Cuando finalmente aparece ese sentimiento muy parecido al amor esperamos que no termine. Esperamos que no cambie nunca, aunque sí esperamos que muchas personas lo hagan.
Esperamos que por algún milagro nos aborde la voluntad de empezar la dieta el lunes, de inscribirnos en ese curso o carrera que nos da miedo, de tomar esas clases de baile que no tomamos porque pasaríamos vergüenza con los dos pies izquierdos que tenemos. Esperamos la independencia pero queremos una mamá portátil que nos salve la vida.
Esperamos y esperamos.
Quisiéramos no esperar más, pero no lo logramos. Esperamos ese trabajo que no nos deje tan terriblemente justos a fin de mes. Rogamos aprobar esa materia y abrazar a ese profesor hijo de puta que te hizo la vida imposible, pero que prácticamente te donó el 4 (cuatro) para no verte nunca más. Estamos pendientes de ese llamado que no vamos a recibir. Esperamos ver otra vez la sonrisa de esa persona que no nos va a volver a llamar.
Seguimos esperando el amor, constantemente. Esperamos que "esta vez sea diferente", que sea la persona indicada, que la amistad y el amor duren para siempre.
Entre tanta espera vamos conociendo gente nueva, viviendo experiencias cada vez más profundas y aprendiendo que todo lo que esperamos que cambie depende de nosotros. Depende simplemente de estudiar más, de trabajar más duro, de perder la vergüenza, de confiar en uno mismo y de amarse a uno mismo. Depende de lo que damos, y no de todo lo que recibimos o esperamos recibir.
Cuando llegamos a esta conclusión decidimos no esperar más. Decidimos tomar las riendas de nuestra vida y hacer toooooodo eso que por tantos años esperamos. Casi casi terminamos la facultad, tenemos un trabajo estable, comenzamos esas clases de baile y encima no nos va tan mal como creíamos. Programamos un viaje laaaargo y lejos para conocernos mejor internamente y a la vez, desapegarnos de todo lo que conocemos.
Pero además, encontramos lo más parecido a "la persona ideal" que pudiéramos imaginar. Esa persona que nos llena y complementa por todos lados, que nos hace un mejor ser humano.
Cuando parecía que todo iba viento en popa volvemos a esperar. Esperamos que la distancia durante nuestro viaje no arruine ese vínculo tan preciado; esperamos que estemos tomando la decisión correcta; esperamos que al regresar todo sea igual que antes aunque sabemos que no va a ser así, porque también esperamos cambiar nuestra vida durante el tiempo que estemos lejos.
Nos pasamos la vida esperando muchas cosas. Cosas y situaciones que probablemente no sucedan mientras las esperamos, sino que suceden (en algunos casos) cuando menos lo imaginamos.
Entre tanto que esperamos se nos fue la infancia, se nos fue la adolescencia, se nos fue la juventud y cuando volvemos a mirar atrás esperamos poder retroceder el tiempo y no haber esperado tanto, y simplemente haber disfrutado más.
viernes, 30 de marzo de 2012
Aflojale a lo cursi, querida.
Hoy no me voy a poner cursi. No, hoy no voy a empezar con un "había una vez" y terminar con un "vivieron felices por siempre". No hay una bella durmiente en esta historia, ni tampoco un príncipe que llega con su caballo alado a despertarla. Tampoco voy a hacer mención de una bruja mala, negra y fea, porque no tiene importancia.
Hoy no me voy a poner cursi porque no quiero decirles que lo amo. No quiero escribir sobre su manera de hablar, ni sobre cómo lo pienso todo el día. No, no quiero hacerme cargo de mis sentimientos ni de mis emociones. Quiero seguir impune por la vida con mi corazón inerte, pero sano.
No me voy a poner sentimental hoy. No quiero tener que recordarles que yo no sentía nada, que incluso rodeada de gente estaba sola. No tengo planeado admitir que eso cambió por él. No hay bella durmiente en esta historia porque no era yo quien dormía, sino mis sentidos. Él los despertó, pero que quede entre nosotros.
Hoy no van a leer acá sobre amor. Porque el amor debería ser fácil, fluido, pero no lo es. Las personas no deberían cuestionar "por qué amás tan rápido?", no deberían limitar el amor. Deberían cuestionar "por qué odiás y juzgás tan rápido?", no suena más lógico?. Aún así el amor no es fácil, y tampoco es sencillo describirlo, así que sólo por hoy me voy a ahorrar mis intenciones de lograrlo.
Creo haber dado razones suficientes para no hablar cursilerías el día de hoy, pero falta la más importante: todavía no creo que exista el "vivieron felices por siempre", "happily ever after", "hasta que la muerte los separe". Pero si tengo que elegir una sola cosa tierna para decir hoy, es que con él estoy dispuesta a comprobarlo. Por favor, que eso también quede entre nosotros, porque hoy prometí no ponerme cursi.
Hoy no me voy a poner cursi porque no quiero decirles que lo amo. No quiero escribir sobre su manera de hablar, ni sobre cómo lo pienso todo el día. No, no quiero hacerme cargo de mis sentimientos ni de mis emociones. Quiero seguir impune por la vida con mi corazón inerte, pero sano.
No me voy a poner sentimental hoy. No quiero tener que recordarles que yo no sentía nada, que incluso rodeada de gente estaba sola. No tengo planeado admitir que eso cambió por él. No hay bella durmiente en esta historia porque no era yo quien dormía, sino mis sentidos. Él los despertó, pero que quede entre nosotros.
Hoy no van a leer acá sobre amor. Porque el amor debería ser fácil, fluido, pero no lo es. Las personas no deberían cuestionar "por qué amás tan rápido?", no deberían limitar el amor. Deberían cuestionar "por qué odiás y juzgás tan rápido?", no suena más lógico?. Aún así el amor no es fácil, y tampoco es sencillo describirlo, así que sólo por hoy me voy a ahorrar mis intenciones de lograrlo.
Creo haber dado razones suficientes para no hablar cursilerías el día de hoy, pero falta la más importante: todavía no creo que exista el "vivieron felices por siempre", "happily ever after", "hasta que la muerte los separe". Pero si tengo que elegir una sola cosa tierna para decir hoy, es que con él estoy dispuesta a comprobarlo. Por favor, que eso también quede entre nosotros, porque hoy prometí no ponerme cursi.
jueves, 29 de marzo de 2012
Remind yourself that it's okay not to be perfect.
Veintidós. Hace casi veintidós años nacía yo. Nací con un diente, les conté? Dicen que era tierno, pero a mamá le causé problemas. Bueno, a las tetas de mamá les causé problemas. Me lo sacaron a los pocos días porque la mordí, con sangre incluida, mientras tomaba la leche y no me quería soltar, yo quería mi teta.
Conflictiva desde el nacimiento, eso explica muchas cosas.
Los años pasaron y con ellos no sólo siguieron los conflictos, sino que se sumaron inseguridades. Algunas veces me llevo el mundo por delante y otras quiero correr a los brazos de mamá para que me diga que todo va a estar bien. Algunos días soy una superheroína y otros días lloro hasta por las dudas.
Pero a ver, chicas, pensemos lo siguiente: No tenemos suficientes "defectos" como para encima ser inseguras? Ese es el peor defecto de todos. Unos kilos de más o de menos? Una nariz pronunciada? Ojos saltones? Pelo pajoso? Dientes torcidos? Boeeeeeno, no es la muerte de nadie. Recuerden que siempre pero siempre hay un roto para un descosido.
Ser inseguras, en cambio, no queda ahí, sino que nos lleva a muchas otras cosas, como por ejemplo: hinchar las pelotas. Ser inseguras saca lo peor de nosotras y nos convierte en máquinas de mandarse cagadas. Eso en el mejor de los casos, en el peor de todos, nos aisla. Ahí es cuando se suman las soledades.
Ustedes dirán: "callate pelotuda, si sos la más insegura de todas." Y tienen razón. Pero es sólo cuestión de tiempo para que se me graben mis propias palabras.
Siempre hay un roto para un descosido.
Conflictiva desde el nacimiento, eso explica muchas cosas.
Los años pasaron y con ellos no sólo siguieron los conflictos, sino que se sumaron inseguridades. Algunas veces me llevo el mundo por delante y otras quiero correr a los brazos de mamá para que me diga que todo va a estar bien. Algunos días soy una superheroína y otros días lloro hasta por las dudas.
Pero a ver, chicas, pensemos lo siguiente: No tenemos suficientes "defectos" como para encima ser inseguras? Ese es el peor defecto de todos. Unos kilos de más o de menos? Una nariz pronunciada? Ojos saltones? Pelo pajoso? Dientes torcidos? Boeeeeeno, no es la muerte de nadie. Recuerden que siempre pero siempre hay un roto para un descosido.
Ser inseguras, en cambio, no queda ahí, sino que nos lleva a muchas otras cosas, como por ejemplo: hinchar las pelotas. Ser inseguras saca lo peor de nosotras y nos convierte en máquinas de mandarse cagadas. Eso en el mejor de los casos, en el peor de todos, nos aisla. Ahí es cuando se suman las soledades.
Ustedes dirán: "callate pelotuda, si sos la más insegura de todas." Y tienen razón. Pero es sólo cuestión de tiempo para que se me graben mis propias palabras.
Siempre hay un roto para un descosido.
lunes, 26 de marzo de 2012
Te quiero-Te amo.
Esa sutil diferencia entre querer y amar.
Querer es compartir el desayuno, amar es ligarte las tostadas más quemadas para que él coma las mejorcitas.
Querer es salir a pasear, amar es salir a pasear y aguantarte el pis para verlo andar en skate mientras "leés" un libro.
Querer es andar en skate juntos, amar es que te ataje antes de la caída, que corra al lado tuyo sólo por las dudas mientras aguanta también el pis.
Querer es dormir juntos, amar es despertarte y verlo dormir.
Querer es irse juntos de vacaciones, amar es cancelar/postergar planes propios para que el otro se pueda ir de vacaciones.
Querer es ir a un recital juntos, amar es cancelar/postergar planes propios para que el otro pueda ir a un recital importante.
Querer es pasarla bien juntos, amar es disfrutar de ser transparentes el uno con el otro.
Querer es dar un abrazo, amar es perderse en ese abrazo.
Querer es decir "te quiero", amar es decir "love u" para suavizar el impacto.
Querer es decirlo, amar es demostrarlo.
Querer es compartir el desayuno, amar es ligarte las tostadas más quemadas para que él coma las mejorcitas.
Querer es salir a pasear, amar es salir a pasear y aguantarte el pis para verlo andar en skate mientras "leés" un libro.
Querer es andar en skate juntos, amar es que te ataje antes de la caída, que corra al lado tuyo sólo por las dudas mientras aguanta también el pis.
Querer es dormir juntos, amar es despertarte y verlo dormir.
Querer es irse juntos de vacaciones, amar es cancelar/postergar planes propios para que el otro se pueda ir de vacaciones.
Querer es ir a un recital juntos, amar es cancelar/postergar planes propios para que el otro pueda ir a un recital importante.
Querer es pasarla bien juntos, amar es disfrutar de ser transparentes el uno con el otro.
Querer es dar un abrazo, amar es perderse en ese abrazo.
Querer es decir "te quiero", amar es decir "love u" para suavizar el impacto.
Querer es decirlo, amar es demostrarlo.
lunes, 19 de marzo de 2012
Ciencia pura.

Cuando uno está enamorado se pone medio boludo, debo insistir. Pero es el estado de boludismo más lindo conocido hasta el momento. No entiendo a la gente que dice "enamorarse es una cagada", en mi opinión sentir amor es maravilloso.
El grado de boludismo varía de acuerdo a la persona. La relatividad de éste fenómeno se debe, principalmente, a las vivencias experimentadas por los involucrados. Por ejemplo:
En el caso de la mujer, el boludismo es proporcional a la conchudez previa, y ésta última es, a su vez, proporcional a los daños provocados en su corazón.
En el caso del hombre, el boludismo es proporcional al uso que quiera darle a su miembro. Dicho uso es relativo a sus ganas de ocasionar daños en los corazones femeninos.
En resumen, la mujer que ha sufrido demasiado del corazón presentará un cuadro leve de boludismo para evitar exponer el ya mencionado músculo a nuevos daños. El hombre que quiera exponer a su miembro a múltiples experiencias, también presentará un bajo nivel de boludismo.
Sí y sólo sí, se encuentran una mujer cansada de su conchudez y un hombre con el pito abrumado, se producirá el fenómeno en todo su esplendor.
Si hay un Dios en algún lado quiero agradecerle por haber puesto en mi camino a un borrego con el pito "abrumado" más lindo del mundo, que me hace de a poco dejar atrás mi conchudez y entregarle cada día un pedacito más de mi corazón.
-Viste que tengo un montón de líneas entrecortadas en las manos?
-"Síp, pero ésta larga soy yo. La que se atraviesa con las otras como se atraviesa en todos tus planes, y al final, se une a una sola."
El amor es un camino de ida y yo estoy enamorada. Estoy deseando que todos mis planes y los tuyos se conviertan en nuestros, y finalmente nuestras "líneas" se unan.
Estar enamorada es tener y sentir amor. El amor es, entre otras cosas, la felicidad que te produce ver a otra persona feliz. Amor es entregar uno a uno los pedacitos que nos conforman y dejarse armar, dejarse completar. Amor es sentir que esa persona te salva la vida.
Admito abiertamente que estoy enamorada porque no sólo siento mariposas en la panza, sino que mi cabeza es una especie de película constante, que reproduce los mejores recuerdos con él. Disfruto tanto de su compañía que el tiempo se me escapa y en sus brazos, al parecer, se respira mejor. Lo admito simplemente porque no podría no hacerlo con la baba que me cuelga cada vez que lo miro con cara de idiota.
"Cuando Dios quiere salvar a un hombre, le envía amor."
Gracias.
-"Síp, pero ésta larga soy yo. La que se atraviesa con las otras como se atraviesa en todos tus planes, y al final, se une a una sola."
El amor es un camino de ida y yo estoy enamorada. Estoy deseando que todos mis planes y los tuyos se conviertan en nuestros, y finalmente nuestras "líneas" se unan.
Estar enamorada es tener y sentir amor. El amor es, entre otras cosas, la felicidad que te produce ver a otra persona feliz. Amor es entregar uno a uno los pedacitos que nos conforman y dejarse armar, dejarse completar. Amor es sentir que esa persona te salva la vida.
Admito abiertamente que estoy enamorada porque no sólo siento mariposas en la panza, sino que mi cabeza es una especie de película constante, que reproduce los mejores recuerdos con él. Disfruto tanto de su compañía que el tiempo se me escapa y en sus brazos, al parecer, se respira mejor. Lo admito simplemente porque no podría no hacerlo con la baba que me cuelga cada vez que lo miro con cara de idiota.
"Cuando Dios quiere salvar a un hombre, le envía amor."
Gracias.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)